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Viewing entries tagged with 'san sebastián'

48 Behobia-San Sebastián

Posted by Antonio on 11 November 2012 | Comments

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behobia 2012Si realmente sucedió alguna vez el diluvio universal, no creo que fuera muy diferente de lo que aconteció este fin de semana en San Sebastián. Luchando contra las inclemencias del tiempo desde Francia hasta la misma meta del Boulevard. La lluvia no nos dio un respiro. Mojados y calados hasta los huesos. Así durante veinte kilómetros para terminar superando nuestras propias marcas.

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47 Behobia-San Sebastián

Posted by Antonio on 13 November 2011 | Comments

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behobia san sebastian Por fin llegaba una de las carreras más esperadas del año. Una de las pruebas que no deja indiferente a nadie. Posiblemente la competición más controvertida de todas. Es diferente pero clásica. Fácil y compleja al mismo tiempo. Siempre acompañada de un ligero aura de misterio. Y después de hacerla, por tercer año consecutivo, tengo la sensación de que nada volverá a ser como antes. Poco más de cuatro horas de coche viendo los diferentes paisajes a medida que pasábamos por las diferentes comunidades nos deparaban para llegar a nuestro destino, San Sebastián-Donostia. Tuvimos suerte, gracias a una cancelación de última hora, pudimos alojarnos en la Pensión Donostiarra, justo en el centro de la ciudad en una de las calles principales, la calle San Martín, número 6. A diez minutos andando del Kursaal. Caminando por el paseo marítimo el día de antes con un cielo totalmente despejado que dejaba brillar al Sol en todo lo alto provocando una temperatura primaveral ya hacía presagiar que esta Behobia no sería igual que las demás. Nos obsequiamos con las vistas de la playa con más gente de lo habitual, recogimos el dorsal, descubrimos el color peculiar de la camiseta Adidas, vimos el boulevard donde esperábamos acabar mañana, nada hacía adivinar que mañana estaría lleno de gente forum-sportanimando salvo por las vallas amontonadas y la multitud de gente con equipación deportiva que había por los alrededores. Finalmente terminamos comiendo de pintxos por las tabernas en el casco antiguo y haciendo tiempo para ver al anochecer las carreras infantiles. Suena el despertador, no quieres levantarte, tu cuerpo se encuentra especialmente raro, es un momento que todo corredor sabe pero no sabría explicar, nervios, expectación, ansiedad. Desayunas aunque no tengas hambre, bebes sin tener sed, te preparas y sales calentando hasta la estación del Euskotren. Hace frio, solo llevamos una camiseta de algodón por encima para tirarla cuando estemos en la salida. El ambiente y la organización de la salida que curiosamente es en zona francesa es algo que hay que vivir de cerca para explicarlo. Después de ver en primera fila la salida de patinadores y disminuidos en sillas de ruedas (increíble el esfuerzo que deben de realizar) desde la zona de dorsales verdes, y posteriormente a que salieran estos nos dieron la salida sobre las once y seis minutos a los dorsales rojos. Este año, preparado o no, factible o no, mi motivación y mi obsesión principal sería conseguir la marca para salir más adelante, para ello había que bajar de una hora veinticinco minutos en veinte kilómetros, lo que equivale a una media por debajo de cuatro quince. Y con esa idea empecé a correr, sorteando a participantes y buscando los huecos para conseguir un ritmo inicial bueno. Más o menos lo iba clavando. El día, como dije anteriormente, acompañaba y eso hizo que la gente se volcará más todavía, aunque tampoco hubo mucha diferencia, esta carrera si algo la hace especial es por adidasla gente que se vuelca y anima da igual si hace bueno o malo y da igual si es en medio de los pueblos o en las afueras. Es impresionante ver que dentro de los pueblos por los que pasamos no hay un hueco libre donde no haya espectadores, hacen auténticos pasillos. Incluso en la subida del puerto, a ambos lados de la autopista, pasando por el clásico pirata en los toboganes de Lezo. A todo esto pasamos por el diez mil, con un tiempo de 00:42:35, cinco segundos por encima del objetivo, teniendo en cuenta que había perdido bastante tiempo en el puerto y que ahora lo recuperaría todavía no di por perdido mi objetivo. Los avituallamientos no es el punto fuerte de esta carrera, son diferentes seguro, pero para mi perjudiciales en todos los sentidos, no solo no bebes escasamente y a disgusto si no que encima tienes que frenar el ritmo e incluso frenar en seco para no chocarte con los participantes que cogen los vasos llenos de agua al principio del todo. Previa escena, que no voy a calificar, de espectadores con carteles de presos políticos (euskal presoak) dio paso el esperado llano del puerto sorteando esas curiosas vías en el mismo asfalto bajo nuestras pisadas, tres cuartos de carrera, con un tiempo de 01:04:08 los últimos cinco tendrían que ser por debajo de veintiún minutos. gpuntuaUna utopía en cuanto llegó la tremenda subida a la entrada de San Sebastián, imposible seguir el ritmo. El objetivo se desvanecía entre la última cuesta llena de gente animando y todos los avituallamientos anteriores, llego un momento en que lo di por perdido completamente, pero una vez coronamos la cima empezó la bajada, y después de un kilómetro giramos a la derecha, y al fondo se veía la playa, y volvimos girar sobre el kilómetro diecinueve para coger el paseo que nos llevaría a la meta. Miré el crono y estaba en una hora veintiún minutos pasados. Menos de cuatro minutos. No sé qué pensaría la gente, ni a los que adelantaba, pero solo de pensar en que podía conseguirlo todavía fui a esprint y eso que fue complicado por la estrechez. El ambiente impresionante hace que cruzar la meta en esa carrera sea muy especial. Y al final todo sufrimiento, todo sudor, todo esfuerzo para acabar en 01:25:01. Un segundo por encima de la marca que otorga el dorsal verde. Un segundo en este deporte es toda una eternidad. De todas formas hay que ser optimista y pensar que pese al calor importante que hacía he conseguido rebajar mi anterior marca en dos minutos y medio, todo un mundo, y debido a eso pasé a quedar en la posición 1508 de la general y el 986 de mi categoría de unos, aquí sí que hay muchos, de unos veinte mil participantes. Próximo objetivo, bajar de hora y media en la media maratón de Santa Pola para participar con el dorsal verde en la siguiente edición y poder bajar esta marca. Espero que el año que viene vuelva la añorada lluvia, yo creo que con ella lo hubiera conseguido.

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46 Behobia-San Sebastián

Posted by Antonio on 14 November 2010 | Comments

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[img class=imgRight alt=behobia san sebastian]http://www.correcarreras.com/assets/uploads/articulos/behobia_2010.jpg[/img] Al igual que en la vida hay situaciones difíciles que te hacen crecer como persona, esta prueba estoy convencido que te hace crecer como corredor. Es una crueldad física y mental que requiere dar lo mejor de uno mismo para llegar hasta el final. Cuando llegas con los pies calados, el pecho entumecido y ya no sientes las manos por el frío cruzar la meta se convierte en algo heroico. Después de superar esta carrera la capacidad de sufrimiento, la fuerza mental, se ve aumentada y debido a eso tienes una capacidad física como deportista mucho mayor porque el resto de pruebas no será para nada comparable. Si crees que algo es difícil solo tendrás que acordarte de la Behobia. Hubiera sido un bonito detalle coincidir en el número de ediciones con el número de carreras que llevamos pero no se dio esa casualidad. El destino no entendía de números pero sí parecía estar unido a la climatología, y a pesar de que el día antes el sol brillaba en el horizonte la amenaza de lluvia era cada vez mayor. De camino al multitudinario tren que nos trasladaría al Puente Internacional y desde allí coger los autobuses lanzadera, levantas la vista y ves como poco a poco se va oscureciendo. Parecía ser otro año más una lucha contra el cielo y me temo que no nos lo volvía a poner fácil. [img class=imgLeft alt=lagunaro]http://www.correcarreras.com/assets/uploads/articulos/lagunaro.jpg[/img]El ambiente y la organización perfecta. Nos dio tiempo a calentar por los alrededores escuchando al animador y la música por los altavoces. Vimos las primeras salidas de minusválidos y patinadores antes de colocarnos en nuestro cajón de salida. Se acercaba la hora. Dorsales rojos, quinto cajón, salida a las 11:09. Mientras nos aproximamos podías ver las vallas llenas de ropa, la gente ya estaba animando, al fondo un monitor enorme para hacer las cuentas atrás de otros colores. Hasta que nos tocó a nosotros. Llegó la hora. Ritmo un poco alto nada más empezar para mi gusto, quizá todo el mundo empieza con ganas para soltar los nervios. El cielo estaba completamente cubierto y ya estaba lloviznando, donde queda el granizo de la pasada edición. Pronto descubres que se trata de una carrera especial cuando no pasan ni cinco metros sin ver un hueco donde no haya un entregado animador. Normalmente, todo hay que decirlo, gritando el nombre de algún participante vasco. Pronto empezamos a subir las pulsaciones con la intensa subida por las calles céntricas de Irún. [img class=imgRight alt=euskotren]http://www.correcarreras.com/assets/uploads/articulos/euskotren.jpg[/img]En cuanto nos quisimos dar cuenta ya estábamos fuera del pueblo por carretera y habiendo completado un cuarto del recorrido. Por aquel entonces ya estábamos calados hasta los huesos y la carrera no había hecho más que empezar. Ahora empezaba lo bueno. Dos interminables kilómetros por autovía para subir al Alto de Gaintxurizketa. Recuerdo que pasé al corredor que llevaba la bandera de una hora y media antes del puerto, me encontraba bien, fuerte subida y con lluvia, me sentía como en casa, cómodo, capaz de superar lo que fuese. Fui adelantando a corredores uno tras otro y en ese momento me fui distanciando de mi compañero. Pensé que en la cuesta abajo me volvería a coger pero no fue así. Fue una decisión difícil, me sentía triste por no ir los dos, codo con codo, ayudándonos mutuamente, como hermanos de batalla, pero fue mucho peor pensar que no íbamos a poder repetir la entrada juntos como el año pasado. Estuve tentado a bajar el ritmo pero pensé que todo buen corredor en el fondo sabe que cada prueba, cada reto, es algo que uno tiene que afrontar y superar personalmente. La verdad es que no llegamos los dos a San Sebastián en las mismas condiciones sino hubiera sido muy distinto. Sobre el ecuador de la prueba pasamos por los toboganes de Lezo donde nos recibió un pirata, sin parche pero música de rock and roll, [img class=imgLeft alt=donostia]http://www.correcarreras.com/assets/uploads/articulos/donostia.jpg[/img]sin pata de palo pero hondeando la bandera negra con la calavera. Un inigualable seguidor que se contrapone totalmente cuando más adelante encuentras asistentes gritando en euskera y con carteles relacionados con presos etarras. Llegamos al Puerto de Pasajes, totalmente llano pero con baches y vías de tren, con charcos inevitables que hacían más pesadas las deportivas. La lluvia se acrecentaba a ratos. El ritmo en ese instante recuerdo que era bastante cómodo y los kilómetros pasaban y pasaban cada cuatro minutos y medio escasos. San Sebastián nos esperaba con los brazos abiertos y la gente se multiplicó. Nos dejamos hasta el último aliento para superar el último obstáculo, el alto de Miracruz, antes de disfrutar de los tres últimos kilómetros en bajada y el final totalmente llano, con la playa al fondo, giramos a izquierdas, último kilómetro, un aluvión de personas animando sin parar y corredores formando un pasillo triunfal con el Kursaal como testigo impasible. En un gesto de rabia contenida levanté los dos brazos al cruzar la meta. [img class=imgRight alt=adidas]http://www.correcarreras.com/assets/uploads/articulos/adidas.jpg[/img]Un vez que paré a escasos diez metros, viendo el crono, sabiendo que había bajado de hora y media, con todo el esfuerzo, la lluvia sobre el rostro, calado por completo y lo heroico que resultaba esa situación no negaré que daban ganas de llorar. Esperé a que llegara mi compañero respirando sobre las manos para que entraran en calor y cuando llegó traté de felicitarle efusivamente, no lo pasó nada bien. Al parar te mueres de frió y solo te queda andar hasta el final del avituallamiento. Afortunadamente descubrimos el soportal de un banco en la primera ocasión para resguardarnos. Es increíble como cuando te quitas la camiseta, pese a estar empapado y estar temperatura de unos diez grados puedes llegar a notar el calor corporal. Solo duró un instante ya que después de cambiarnos y pese a llevar ropa de abrigo nunca más volví a entrar en calor durante el resto del día. Y así acaba esta epopeya. El tiempo neto fue de [b]1:27:37[/b], para quedar en la posición 3256 de unos 17.000 participantes, con una media de 04:23 por kilómetro. Hubo registro de tiempos en puntos intermedios, Km.5 0:22:21, Km.10 0:44:53 (parcial de 0:22:24), Km.15 1:06:42 (parcial de 0:21:49), y el último parcial de 0:20:55. Gracias a eso sacas conclusiones como que los segundos diez mil fueron mejores, cierto es que el recorrido ayudó, y que el mejor tramo fueron los últimos cinco kilómetros, es buena sensación acabar mejor de lo que empiezas, siempre de menos a más. Al final me quedé a dos minutos de conseguir el siguiente color de dorsal, el verde, para corredores que acrediten menos de hora veinticinco minutos. Quién sabe, tal vez algún día.

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45 Behobia-San Sebastián

Posted by Antonio on 8 November 2009 | Comments

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[img class=imgRight alt=behobia san sebastian]http://www.correcarreras.com/assets/uploads/articulos/behobia_2009.jpg[/img] Cierro los ojos y siento como un escalofrío recorre mi cuerpo al recordar como miles de corredores desafiamos y sufrimos las más duras condiciones meteorológicas. Quien quiera que esté arriba no nos lo puso nada fácil, pero iba a hacer falta mucho más que eso para detenernos y al final, solo sirvió para dar más valor a nuestra hazaña de cruzar la meta veinte kilómetros después. Ni más ni menos que un 20% de retirados antes de salir. No era para menos, el día de antes de noche desde la ventana del hotel se podía observar como se formaban verdaderos vendavales de lluvia, menos mal que el día amaneció nublado pero aparentemente tranquilo pese al intenso frío. Lo que permitió desplazarnos en el Euskotren hasta la salida, un tren con aviejados vagones todos llenos de corredores y de sus mochilas, el olor a reflex se hacía muy presente y fuimos apiñados como si se trataran de los antiguos vagones llenos de soldados que los desplazan al fragor de la batalla. Llegamos al Puente Internacional y todavía nos esperaban unos tres kilómetros que hicimos en los autobuses que la organización ponía para ello. Desde la ventanilla se podía sentir la magnitud que iba cogiendo el evento. Matrículas francesas, tiendas en frances, auténticos rios de personas con camisetas llamativas, chubasqueros, bolsas que hacían de chubasqueros. El ambiente que se respiraba era espectacular. [img class=imgLeft alt=adidas]http://www.correcarreras.com/assets/uploads/articulos/adidas.jpg[/img]Calentamos por los alrededores medio lloviendo, cuando no se oscurecía del todo y parecía que iba a caer con fuerza, entonces buscábamos refugio bajo un techo o un toldo. Entramos a la calle de la salida, que era como un recinto vallado como un cuarto de hora antes, teníamos cajones de salida con diferentes horas, nosotros, los rojos, lo haríamos cuatro minutos después de que lo hicieran los primeros, amarillos y verdes, a las once. En todo momento podíamos vibrar con canciones a todo volumen que hacían palpitar aún más el corazón. Se acercaba la hora. La gente empezó a deshacerse de la ropa sobrante para guarecerse del frio, y por encima de nuestras cabezas se veían volando todo tipo de camisetas, sudaderas, chubasqueros, bolsas... Ahora sí, empezamos. La salida si que parecía un autentico campo de batalla lleno de ropa, banderas, envoltorios, tanto de cremas como de comida, el escenario a la derecha que seguía con la música animando. No dimos ni dos cientos metros y se hizo completamente de noche, de repente empezó a caer la mayor tromba de agua que yo recuerde en mucho tiempo, eran auténticos goterones, incluso llego a ser granizo, y con el fuerte viento nos venía casi horizontal, recuerdo que hacía hasta daño en la cara. En cuestión de cinco segundos estábamos calados hasta los huesos. Desde las deportivas hasta la camiseta interior, pasando por las medias altas o los guantes, el pañuelo que llevaba protegiendo el cuello del frio, incluso el dorsal ya estaba totalmente pegado al cuerpo, absolutamente todo, estaba empapado. La sensación en ese momento reconozco que fue un poco desoladora, me preguntaba a mi mismo si aguantaríamos una hora y media con ese tiempo. [img class=imgRight alt=forum-sport]http://www.correcarreras.com/assets/uploads/articulos/forum-sport.jpg[/img]Menos mal que nos dio un respiro. Y pese al cielo amenazante todo parecía volver a la normalidad, increíblemente todo se fue medio secando, me supongo que en parte por el viento y parte por el calor corporal. Pasamos por Irún y fue asombroso que pese al tiempo nos encontramos con que la gente animaba sin parar, personas a ambos lados de las calles nos apoyaban con gritos como aupa u oso ondo. Salimos de el y todavía en las afueras, en carreteras comarcales, sin casas algunas solo rodeados por campo había todavía algún aficionado. Increíble. Pasamos por el famoso puerto de Gaintxurizketa, subiendo por en medio de una autovía de dos carriles con las señales en grande de hacia Donostia-San Sebastián. Seguido de los toboganes de Lezo donde hubo el cronometraje parcial de diez kilómetros. Mi reloj marcaba unos 48 minutos. A partir de ahí el viento fue el protagonista, y en la bajada nos recibió de cara dificultándonos el disfrute de la cuesta abajo. Igualmente lo sufrimos por el puerto Pasajes. Que visión más extraña la de ir corriendo rodeado por la zona industrial lleno de fábricas, barcos, bordeando el mar o el rio a la derecha, viendo las montañas a lo lejos...espectacular. A veces pisabas por encima de viejos raíles de tren hundidos en el asfalto ya inutilizados por el paso del tiempo. En ningún momento nos sentimos solos, ni por corredores ni por la gente que había incluso en el sitio más inesperado y solitario del recorrido. Me hizo gracia como animan más a los corredores de la tierra, fácilmente reconocibles por los nombres propios de cada corredor que todos llevamos impresos justo debajo del número en el dorsal. [img class=imgLeft alt=lagunaro]http://www.correcarreras.com/assets/uploads/articulos/lagunaro.jpg[/img]Y eso ya nos parecía mucho para hacer el tiempo que hacía, a partir de ahí, en el barrio de Trintxerpe, fue a más. Ahora si que la gente formaban una perfecta fila sin huecos a ambos lados de la vía por donde íbamos. Y dió igual que en ese momento comenzara a llover fuertemente, la gente seguía animando. La lluvia nos volvía a recibir con los brazos abiertos al llegar a San Sebastián. Se hizo durilla la subida al Alto de Miracruz pero mantuvimos el ritmo. No quedaba nada y con el pensamiento de que si habíamos llegado hasta ahí no nos íbamos a parar ahora, llegamos a la playa de la Zurriola, se veía tan cerca el mar, un mar gris embravecido por el temporal que rompían las olas con fuerza. El Palacio del Kursaal se veía a lo lejos. Estábamos apunto se conseguirlo, y por si fuera poco la gente seguía animando, se hizo un verdadero pasillo humano, nos aplaudían, y yo me sentía tan en deuda con ellos que trataba de devolverles el aplauso pero era imposible, miles, miles y miles de rostros desconocidos nos jaleaban en la recta final. Y si, un arco que más bien parecía el esqueleto de un andamio era la meta. Era tal el fuerte viento que no pudieron poner ni carteles de publicidad en las vallas ni en el arco, ni siquiera un cronometro. Entramos juntos y fue muy emocionante. He de confesar que al cruzar la línea de meta no sentí especialmente una mayor ilusión que con cualquier otra carrera. Si, fue dura, no lo niego, tanto por el mal tiempo, como por el recorrido o por ser el doble de lo que hacemos normalmente. Verdaderamente única por todo lo que genera tal acontecimiento. Una experiencia inolvidable que por supuesto repetiremos. [img class=imgRight alt=gipuzkoa]http://www.correcarreras.com/assets/uploads/articulos/gipuzkoa.jpg[/img]Pero no fue más que las demás en el sentido de que siento que podía haber dado más, siento que no llegué habiendo dado lo mejor de mi mismo y tal vez por ser la primera vez que hacemos esa distancia fuimos un poco conservadores. Eso si, tenemos una enorme ventaja al respecto y es que el año que viene o en la siguiente media maratón puliremos esa marca. Tardamos [b]1:37:31[/b] con un parcial exacto en el km.10 de 00:48:09 para quedar en el puesto 6487 de la general y el 4065 por la categoría. Calculando la media sale a unos 04:53 por kilómetro, muy lejos de los 04:03 de la última popular. Ante nosotros se abre otro nuevo mundo, el de las medias maratones. Nuevas carreras y nuevos objetivos, siempre una motivación y una ilusión por delante. Los próximos veinte que hagamos serán por supuesto los de nuestro querido Madrid, pero eso será por Abril. Mientras nos centraremos en las dos próximas de Noviembre, una de ellas la de Canillejas, donde hay que ir mentalizado en afianzar esos últimos cuarenta minutos y sin olvidar que ya estamos inscritos a la famosa San Silvestre Vallecana. Nos vemos.

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