III Carrera Liberty Seguros
Hay dos maneras de ver esta última carrera. Una positiva, en la que se consigue bajar el tiempo de la pasada edición. Y otra negativa, que ese tiempo de diferencia ha sido de tan solo unos pocos segundos. Después de un año se puede considerar como de poco progreso, pero teniendo en cuenta la inactividad desde la media maratón de Madrid quizá la conclusión es que no está tan mal.
Por tercer año consecutivo nos volvimos a dar cita en Goya, donde una marea de azul, característico de las camisetas que obsequian a los corredores, volvía a dar color a las calles más céntricas de Madrid.
Para entrar en el cajón de salida a falta de salida a falta de diez minutos me sorprendió gratamente como pudimos avanzar con facilidad hasta la señal de menos de cuarenta. Lo cual hizo que nuestra posición en la clasificación al terminar se ajustase al tiempo real. Y allí, esperando a que el reloj marcase las nueve, manteniendo los nervios a base de pequeños saltos, rodeado de corredores, hizo que por un momento rememorara nuestra primera participación, y lo primero que me vino a la mente fue ese mismo momento oyendo estremecido el ritmo y el sonido de los tambores que por aquel entonces animaban en esa edición y que
solo de oírlos hacían subir las pulsaciones.
Salvo por el primer kilómetro, que fue el mejor con un registro de tres cincuenta, el resto fue siempre superior a cuatro. A veces muy superior, como en la tenue pero constante subida por Castellana, donde se perdían diez o veinte segundos, que por esos tres o cuatro kilómetros se convertían ya en un minuto por encima de esa barrera psicológica que son los cuarenta minutos.
Durísima subida por Concha Espina, superada por el aliento de pensar que lo siguiente era cuesta abajo. Pero ni siquiera en Príncipe de Vergara fui capaz de imprimir un ritmo más rápido que bajara de cuatro. Tal vez mi mente y mis piernas eran previsoras y guardaban algo de energías para superar la traicionera subida que discurre por Goya nuevamente.
Recuerdo hacer un buen sprint. Gracias sin duda al orgullo de ver como tu familia te está animando y están ahí. Eso nunca falla. Parece como si empezaras de nuevo la carrera, aunque el efecto dura muy poco, justo los dos cientos metros restantes. Una vez que llegas parece que fueras a echar el alma y no te tiras al suelo agotado porque
vienen más corredores detrás.
Y así podemos decir que empieza nuestro tercer año. Haciendo un mediocre (me gusta ser exigente conmigo mismo) tiempo de 0:41:27. Una diferencia de quince segundos con la segunda edición. Y respecto a la clasificación sí que puedo decir que no está tan mal, se nota que no es una carrera muy favorable. Quedé en la posición 361 de unos siete mil corredores.
Todavía quedan carreras antes de las supuestas vacaciones veraniegas en Agosto. La próxima, una más que favorable segunda edición del norte contra el sur en la Carrera de Madrid, desgraciadamente me la pierdo. Pero donde estaremos sin falta seguro es en la novedosa Carrera del Rock and Roll en San Lorenzo del Escorial, superando ese kilómetro de cuesta con el veinticinco porciento de desnivel y una media de trece. Y al siguiente fin de semana, volveremos a la capital, con uno de los mejores recorridos por el centro de Madrid en el Trofeo San Lorenzo.
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Comentarios
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Eres un monstruo.
Felicidades.
Posted by Juan Gimenez, 19/06/2010 11:28am (2años atras)

