Madrid corre por Madrid
Después del sobreesfuerzo de la última carrera y con los deberes hechos, llegan ocasiones como esta donde puedes relajarte un poco y olvidarte del crono. Como si fuera una obra de teatro donde eres uno de los cinco mil protagonistas que dan colorido a la ciudad y a la vez espectador de lujo en el mejor escenario posible, recorriendo los lugares más céntricos de Madrid.
El único problema de las carreras por el centro es que rara vez superan las nueve de la mañana, por lo que hay que ir antelación para coger el chip y el dorsal, en esta por suerte lo entregaban los días previos, pero vamos que aún así aunque solo sea para calentar un poco y si encima vives en la periferia, como es el caso, te tienes que levantar muy temprano. Incluso seguía siendo de noche. Eso si es duro, y no sabría decir si igual o más que luego los diez kilómetros.
La hora a la que llegué al Retiro, hablo en singular porque mi compañero del alma no pudo venir en esta ocasión, fue un indicio de la tranquilidad con que se afrontaba este evento. El cielo estaba despejado y el sol ya estaba haciendo acto de presencia, aunque todavía se notaba cierto frió yo me decidí por la camiseta de tirantes y al final lo acabé agradeciendo. Como decía, llegamos muy justos, eran las nueve menos cinco cuando me metí deprisa y corriendo por una entrada que daba acceso al final de la recta de salida, había muchísima gente ya allí esperando. Me fui abriendo hueco por el lateral para acercarme lo más próximo a la salida pero fue imposible. Desde que salieron los primeros hasta que pasé por el arco pasaron un par de minutos por lo menos (en las mejores suelen ser unos segundos). Una vez pasado el arco se podía ir literalmente andando deprisa todo el tramo hasta salir del Retiro de toda la gente que había. En otra carrera me hubiera puesto de los nervios pero aquí, bueno, me resigné, no sin dejar de subirme por los bordillos y césped del lateral porqué la sangre es la sangre. Según salimos vi la luz, todo Alcalá para nosotros, pasas tan cerca desde la mismísima Puerta de Alcalá que te parece increíble, al igual que increíble y vergonzoso que algunos corredores no respeten siquiera el césped que la rodea y pasaran por encima.
Más adelante, otra situación emocionante, pasando por Sol, el kilómetro cero. Al ir nos guiaron con vallas por la acera y volvió a parecerse al Retiro, y no había espacio para todos, aquí ya era distinto, en cierto modo venía bien para recuperar y te quedabas embelesado viendo el reloj donde dentro de poco serán las campanadas. En cuanto salimos a Arenal volvió el ritmo normal y tanto aquí como al volver subiendo por la calle Mayor hay una situación muy curiosa que merece la pena comentar. Tienes que saber elegir muy bien por donde
vas en cada momento, en estas calles tan estrechas vale todo y las aceras es el único sitio donde se puede adelantar, siempre y cuando el que te precede tenga la misma idea. Eso sí, no es tan fácil, hay que tener mucho cuidado con árboles y pivotes, porque estás continuamente entrando y saliendo de ellas cuando hay un obstáculo, un guardia o una cinta que marca el camino. Pasas por las aceras a milímetros de los cierres de las tiendas y bares, en alguno de estos últimos, al estar abiertos, yo pensaba en que verás como alguien se le ocurriera salir pero afortunadamente esa situación no se llegó a dar.
El majestuoso Palacio Real, volvemos nuevamente por Sol, mucha gente animando. Un poco más adelante el siempre agradecido avituallamiento, que no me canso de decir que te da la vida. Bajamos por el Paseo del Prado, la frondosidad de los árboles nos cobijaban del sol, hasta Neptuno, donde curiosamente cambiamos y seguimos por el lado izquierdo. Yo aquí di por hecho que sería igual que en la anterior edición y cuando esperaba subir por la cuesta de Moyano resulta que seguimos y giramos por Alfonso XIII, fue una durísima cuesta que nos bajó a todos las reservas y mientras subíamos creo recordar que marcaba el kilómetro siete, la verdad es que eso en medio de la cuesta no es muy alentador. Sientes que la meta, el Retiro, está cerca, pero te quedan todavía tres kilómetros, un tercio de la carrera. Afortunadamente lo que quedaba era llano y mantuve el ritmo.
Volvimos a pasar por la Puerta de Alcalá, aunque el ánimo ya no era igual, ahora bastante teníamos con llegar. El recorrido fue idéntico a la salida, es decir, llegamos a la Puerta de Alcalá, giramos a la derecha, 200 metros entrada al Retiro y a 500 metros la llegada. Creo que es en este punto según dijo la organización un motorista se debió equivocar de camino y entramos muy pronto al Retiro. Desde luego el kilómetro nueve, que si no recuerdo mal estaba marcado justo al final de Alfonso XIII hasta la meta se hizo bastante corto.
Y finalmente la llegada. Muy amplia, había mucho público a ambos lados y quizá es demasiado ancha para poder sentir todo el calor y ánimos de la afición. Pero ver los números amarillos entrando en unos cuarenta y uno siempre es gratificante. Un buen avituallamiento a la llegada también es siempre de agradecer por el esfuerzo realizado, y curiosamente, el chip nos lo llevamos de recuerdo. Con el pude comprobar que el tiempo real fue de 0:40:17 y estoy seguro de que la distancia se redujo bastante porque yo era consciente de que mi ritmo era muy superior a cuatro además de pasar por diferentes situaciones en las que fuimos casi andando. Al final quedé en la posición 515 general y el 194 de la categoría, aunque creo que eso se mide por el bruto, 1 minuto y 23 segundos superior al real.
Y con esto se termina para mi el intenso mes de carreras en Noviembre. Siento en el alma faltar a una cita tan importante como es la carrera de mi pueblo, en Paracuellos el último fin de semana de este mes.
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Comentarios
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PUES SI QUE ESTOY BIEN, CLARO QUE CON TANTAS CARRERAS. BUENO LO DICHO GRACIAS POR HACERNOS EL FAVOR Y ANIMO,YA HARE EL COMENTARIO PARA LA DEL DOMINGO ES QUE SE ACUMULAN. BESOS.
Posted by MAMI, 07/12/2009 5:23pm (2años atras)

