XXVIII Trofeo San Lorenzo
Esta ha sido una de las carreras en donde he tenido la típica sensación de, esto ya lo he vivido. Parece que fue ayer cuando corrí solo en la pasada edición y de eso ya hace un año. Las mismas calles de Madrid, el mismo calor, las mismas sensaciones. La única diferencia es que está vez al menos he podido contar con la ayuda de mi inestimable compañero.
El cielo despejado totalmente azul por la mañana, nada de tráfico por Madrid, aparcar en Méndez Álvaro cerca de la estación de Atocha, el sol reflejándose en el Museo Reina Sofía, subir por la sombría calle de Argumosa a recoger el dorsal en las mesas improvisadas, prepararse y calentar por los alrededores, esperar a que corten Ronda de Atocha para dar la salida. Todo era idéntico, todo, salvo la salida que nos situamos igualmente a apenas unos puestos de los primeros un poco escorados a la derecha. Daban ganas de salir a tope, ponerse el primero aunque fuesen dos segundos, salir en la típica foto de salida y luego irte para atrás a recuperarse. Un día habría que hacerlo.
Mismo recorrido. Salida hasta la Puerta de Toledo, bajar por Ronda de Segovia, llano por los jardines del Campo del Moro hasta Príncipe Pío para coger con ganas la cuesta San Vicente. Recuerdo que no era malo el ritmo en la subida, adelanté a un par de corredores aunque luego me tuve que contentar con seguir a los demás. Tal vez sean de los aspectos que más hay que vigilar cuando sales tan adelante, tu propio ritmo, no te das cuenta pero puedes seguir a alguien que está por encima de tus posibilidades y eso acabe con un buen resultado a veces solo por el mero hecho de no verte adelantado. Al igual que hay que intentar ser más precavido en la primera mitad de la carrera. En cualquier caso la diferencia cuando sales desde muy atrás es increíble, pareces un avión respecto a los demás y eso te hace en ocasiones desconfiar, ¿iré demasiado rápido?, para nada, en estos casos el único ritmo que vale es el de uno mismo, y seguir el ritmo de otro corredor solo para "descansar" es un grave error porque no volverás a coger un buen ritmo. El cuerpo parece adaptarse a lo que tú le impongas, si se le exige, internamente responderá, siempre y cuando se haya preparado antes (entrenamientos, comida, sueño...etc). Y si se va a medio gas se acomodará.
Ver desde tan cerca el Palacio Real es algo indescriptible. Calle Bailén, la catedral de la Almudena, el Puente Segovia hasta nuevamente la Puerta Toledo, volvemos otra vez sobre nuestros pasos, cogemos la calle Mayor en subida hasta Sol. Increíble, la gente animando. Reconozco que ya por aquel entonces iba demasiado cansado como para llevar una postura cómoda, el avituallamiento fue un alivio pero no lo suficiente, después hubo otro antes de llegar a la calle Alcalá que por supuesto volví a coger. Llegamos a Cibeles, derecha,
Paseo del Prado, y aunque era llano las piernas las sentía demasiado pesadas, esto se corrobora porque empezaron a pasarme todos aquellos corredores de la cuesta San Vicente y Puerta Toledo. No tuve fuerzas para seguirlos y menos aún sabiendo que todavía quedaba la subida de entrada a meta.
Al final pude acabar. Con la misma sensación que el año pasado, la de estar completamente empapado, entre el sudor y la poca agua del avituallamiento, si es que por aquel entonces quedaba algo. El excesivo calor tuvo su protagonismo. Y este año peor todavía por retrasarse la salida media hora, salimos finalmente a las nueve y media. Al final el resultado fue de 0:46:43 para quedar en la posición 162 de unos mil participantes, y en el puesto 60 de mi categoría. Un minuto por encima de la pasada edición y un terrible resultado sea como sea.
No recuerdo si en alguna había superado el tiempo respecto a la anterior, pero desde luego que tanto no. Es posible que el sobre esfuerzo de la última carrera pasara un poco de factura en la actual, aunque yo estoy convencido de que no deja de ser un toque de atención con una única y posible solución, hay que entrenar más. Sobre todo más distancia, más fondo, ya que con la del Rock and Roll han sido la mayoría entrenamientos de siete y ocho kilómetros, y más frecuencia, porque en algunas semanas solo he salido un día a correr. Se nota que ya es verano y que en cierto modo lo hemos dejado un poco de lado.
Hay que volver en Septiembre con fuerzas renovadas.
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